La boule supo cosechar en los casinos franceses una popularidad importante. Es interesante notar que fue también en Francia donde había surgido su pariente la ruleta.
El paño sobre el que se juegan una y otra, sin embargo, consta de importantes diferencias. Tal como anticipamos, la boule consta de una mayor simpleza que la ruleta. El trazado que tiene la mesa de la boule, sobre la que se colocan las apuestas que harán los asistentes al casino con intenciones de participar en este juego, cuenta con nueve números.
Cuatro de los nueve números son rojos y cuatro son negros. El número cinco cumple una función similar al cero de la ruleta no es ni rojo ni negro, sino que está representado en el paño de color amarillo. Los números rojos son el 2, el 4, el 7 y el 9. Y los números negros son el 1, el 3, el 6 y el 8.
Asimismo, junto al paño, en un costado de la mesa, con notable similitud a la ruleta, nos encontramos con una rueda un poco ovalada, con pequeñas cavidades a modo de casilleros, con los números impresos. Naturalmente, los números solo van del 1 al 9.
Quien lleva adelante las acciones del juego, en este caso, no se llama croupier sino bouleur. La pelota con que se juega es de un tamaño superior a la de la bolilla de la ruleta, y está fabricada de goma. Su tamaño puede alcanzar uno parecido al que tiene una pelotita de tenis.