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El beneficio de la apuesta (2)

Martes, 7 de Julio de 2009

el-beneficio-de-la-apuesta-2Dar el beneficio de la duda, es en cierto modo, apostar. Entonces, apostemos por la apuesta.

Como se ha dicho, el juego conlleva ciertos beneficios que sería de necios no querer ver. El más evidente de todos es el empleo y el turismo. ¿Cuántos trabajos directos se pueden generar cuando se erige un casino? Por más chico que el casino sea, entre el personal de construcción, mantenimiento, administración y servicios, se obtienen entradas suficientes para dar de comer a un número considerable de familias.

Cuan se trata, además, de hacer de la apuesta un objeto turístico, los beneficios se ven simplemente superados. La cantidad de empleo indirecto es muchísimo mayor a la del empleo directo.

Llevado con responsabilidad por las autoridades locales puede devenir en un resurgimiento de comunidades enteras, en otra forma de obtener ingresos como cualquier otra actividad, e incluso de dar identidad a quienes participan de ello.

Basta decir dos palabras para saber de qué estoy hablando: Las Vegas. Es imposible desligar la imagen de esta ciudad de los beneficios económicos que los casinos y las apuestas han traído a sus habitantes.

Las apuestas representan el sesenta por ciento del empleo directo que existe en la ciudad. Y esto sin mencionar el desarrollo cultural y de espectáculos que se ha desarrollado en la urbe gracias a ello. Sí, son los beneficios directos, los que saltan a la vista. Pero existen otros aspectos igualmente buenos que merecerían ser revisados.

El beneficio de la apuesta (1)

Martes, 7 de Julio de 2009

el-beneficio-de-la-apuesta-1Parece una mentira que aún en nuestros días existan tantos prejuicios alrededor del mundo de las apuestas. Sin embargo, existen, y muchos.

La asociación mafia-casino responde hoy día más a un estereotipo hollywoodense que a una realidad cotidiana.

Y si bien el celuloide hizo público muchos de los vicios que giraron en los casinos durante la mitad del siglo pasado, también los acentuó, les puso maquillaje y creó un arquetipo exagerado de la realidad.

Esto tampoco es una apología total a la apuesta, pues hay quienes definitivamente están inmiscuidos no sólo en los vicios que pueden girar en torno al mundo de las apuestas, sino en el vicio de la apuesta misma.

Poner dinero en un sitio esperando multiplicarlo puede pasar de ser un juego a una obsesión. Si bien, existen los casos de personas cuya filiación al juego

ludopatía los llevó a tal punto de la bancarrota, a perder familiares o a la depresión; son los menos, y uno debe saber siempre qué puede y que no puede apostar. Apostar es una manera divertida de ejercer la responsabilidad.

Pero antes de satanizar el juego, de prohibir su uso completo o de prejuzgar a quienes apuestan, convendría entender que existen beneficios reales orbitando el mundo de las apuestas.

Beneficios que incluso al más férreo de los escépticos dejaría con la boca cerrada. Y aunque no cabe duda que siempre es más fácil ver la paja en el ojo, aquí dejo una serie de razones extras para apostar.